jueves, 27 de noviembre de 2008

Dr. Luis Guillermo Herrera


El Derecho posee un gran poder, un poder que fue depositado en él por parte del pueblo para que este trabaje en función de lograr una convivencia armoniosa entre todas las personas. Pero este fin se ha tergiversado y se ha utilizado al Derecho en beneficio de unas personas; al igual que se ha, creo yo, mal interpretado su sentido pues llego a convertirse incluso en una “ciencia aria”.
Es necesario desde el primer momento en que cualquier persona se empiece a formar como abogado, inculcarle y fortalecerle valores pero en especial crearle un sentido humano. Todas las personas deben comprender que el derecho no es más que ninguna otra ciencia y que es un instrumento con el que todos y todas contamos para facilitar nuestras vidas. El profesional en Derecho, por otra parte debe ser un individuo humanista y justo porque de otra forma el Derecho no sería convenientemente entendido ni utilizado.
Concuerdo con el Dr. Herrera en la grave falta que se esta cometiendo en muchas ocasiones cuando se utiliza esta ciencia social de forma rígida, limitándose a transcribir lo que dice la ley y no traducirla como debe ser. El Derecho debe considerar todos los factores posibles para resolver una situación y los abogados deben contribuir y velar por que esto se de en esta forma. Es deber del abogado, trabajar siempre por un Derecho que busque más que la armonía social, el bienestar social porque el poder que el Derecho tiene se lo permite; y en la única forma que eso se puede dar es que el Derecho vaya de la mano con el humanismo.
Obviamente como se llega a este punto es por medio de la educación. La educación es la base de nuestra sociedad y todo lo que esta conlleve se verá reflejada en ella; así pues si en nuestras aulas se imparte el Derecho aquella “ciencia aria” (como se creía del Derecho en épocas pasadas) tendremos abogados llenos de matapalos y por lo tanto un Sistema Normativo igual de defectuoso. Me inclino por que en nuestras aulas exista un ambiente humano, lleno de valores positivos para así poder lograr que el Derecho se acerque y proteja más a todos y todas por igual.

martes, 25 de noviembre de 2008

La Mafia Médica


Este es un libro escrito por la doctora Ghislaine Lanctot en el año 2002. En este libro ella desarrolla el por qué los sistemas de salud resultan tan ineficientes. Cabe destacar que después de la publicación de esta magnífica obra, a la doctora Lanctot le retiraron la licencia de médico después de haber ejercido durante 27 años dicha profesión.
Se habla en el libro del incuestionable negocio que es la “medicina” de la que gozamos. Pues esta es controlada de manera tal que las personas siempre necesiten de tratamientos y atenciones “médicas”, para que de esta forma los involucrados en este sistema nunca dejen de percibir ingresos económicos.
Explica la Dra. Ghislaine Lanctot que este sistema se encuentra totalmente manipulado, una manipulación a la que no escapan siquiera los médicos, las organizaciones humanitarias y otros que pretenden realmente ayudar a los enfermos. Esta manipulación es muy sencilla de entender ya que son las mega empresas de la salud las que financian y controlan lo que se dice en foros de salud, las investigaciones médicas, e incluso lo que se enseña en las aulas a los futuros y futuras médicos.
Un control al que nadie puede escapar pues como lo dice la misma doctora, desde 1977 con la Declaración de Alma ATA (le da el poder a la Organización Mundial de la Salud para definir los criterios y las normas internacionales de práctica médica), nadie puede escapar al control de la Organización Mundial de la Salud; organismo que califica como la “mafia de mafias” , ya que ella establece la “política de enfermedad” en todos los países. Pero ¿Por qué esta organización se presta para esto? Es fácil, pensemos en quien esta controlando esta organización.
La doctora dice que el sistema de salud en el que vivimos no se preocupa por curar al paciente sino más bien lo que le da es una atención enfocada a eliminar síntomas pero, como acabo de mencionar, no la enfermedad. De esta forma siempre vamos a estar dependiendo de los medicamentos que nos dan las farmacéuticas, convirtiéndonos de esta forma en una fuente inagotable de ingresos.
La doctora aboga por un sistema de medicina natural pues en su opinión esta trae mejores resultados, menos efectos secundarios y son accesibles para todas las personas. Ella trata de persuadir a las personas para que asuman la responsabilidad que tienen sobre su salud.
Por mí parte, para empezar aborrezco como nos ha inculcado el mundo capitalista en el que vivimos ese apetito por el dinero, llegando incluso al punto de jugar con la salud (por tanto con las vidas) de las personas. Es en realidad impactante para quien aún viva en “un mundo feliz” el leer este libro y darse cuenta la barbarie que se esta cometiendo por dinero.
El mayor problema con este juego de la industria de la salud no es el que se curen los síntomas pero no la enfermedad (que es también gravísimo), sino el hecho de que aparte de que no curan la enfermedad cobran precios muy elevados tanto por la atención como por los medicamentos, situación que provoca que muchas personas en todo el mundo no puedan acceder al sistema de salud y teniendo que vivir entonces en condiciones infrahumanas.
Considero que los profesionales en medicina son igual o más responsables de esta situación que las mismas personas que conforman la cúpula de esta “mafia médica”, ya que son ellos los encargados de velar porque haya en el mundo un buen sistema de salud. No los exonera de responsabilidad el hecho de que a ellos mismo los estén engañando pues es entonces su deber darse cuenta de este engaño, dárselo a conocer al mundo y trabajar por construir un sistema diferente, como lo ha hecho la doctora Ghislaine Lanctot. Los médicos que tenemos se prestan para este juego y también sacan provecho de él, al cobrar grandes sumas de dinero por la atención que puedan brindar a las personas; personas que como ocurre muchas veces incluso costearon económicamente su formación como profesional en medicina y se ven obligados a desistir de esa atención médica porque no la pueden costear.
No puedo decir, en realidad, si es mejor la medicina alopática ó la medicina natural o alternativa ya que desconozco del tema pero considero necesaria una medicina que no necesariamente cure al paciente pero que sí le busque provocarle una mejor calidad de vida a este. La medicina debe enfocarse a generar que el paciente viva mejor ya sea con enfermedad o sin enfermedad. No se puede limitar –ni se puede aceptar- la medicina y los doctores a simplemente chequear si el paciente tiene el hígado con puntos blancos y si es así recetarle X medicina para luego enviarlo a la casa sin siquiera haberle preguntado al paciente el nombre. Es necesaria la interrelación entre el paciente, la medicina y el médico porque es para mí este el primer paso para tener una medicina más humana que busque mejorar la calidad de vida de las personas.
Quisiera finalizar invitando a todas las personas a leer este libro que me pareció una excelente obra.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Unión Civil entre Homosexuales


Al igual que en los demás debates, se debe reconocer el empeño demostrado por las tres partes que intervinieron, generando así una discusión de buena calidad. Sin embargo creo que durante este debate especifico se incurrió en un error que estuvo presente en todos los debates pero en este se mostró con mayor intensidad, y fue el hecho de que se llego a discutir con base en fundamentos jurídicos y no con base en el bienestar que representaría o no para la sociedad.
El tema de la unión civil entre homosexuales es un tema que nunca ha acaparado mi atención, pues aún sin conocer mucho del tema tengo una posición que creo sólida y objetiva. Nuestra sociedad se encuentra bastante desarrollada y ello trae una gran diversidad de prácticas que se realizan dentro de ella; unos creen en la marihuana y otros no, unos apoyan el aborto y otros no, y así con muchísimos temas y practicas que se dan día a día. Es por esta misma diversidad que creo fehacientemente en dos valores fundamentales para la convivencia armoniosa que son el RESPETO.
No encuentro una razón de peso para estar en desacuerdo con la unión civil entre homosexuales, y es un hecho, que se legalize o no esta practica, las personas que tengan como pareja a una persona del mismo sexo van a seguir viviendo juntas. Me parece que este es un tema más bien de respeto. Debemos aceptar que si dos personas del mismo sexo quieren casarse civilmente lo hagan mientras no perjudiquen con esa acción a nadie. Tenemos que comprender que no todos tienen las mismas preferencias, en este caso sexuales, y que debemos dejar que las personas hagan con sus vidas lo que les parezca conveniente siempre y cuando no afecten a nadie con su actuar.
Pienso que sí tienen derecho todos los hombres y las mujeres de unirse civilmente a otra persona de su mismo sexo, y que toda esta polémica que gira entorno a esta situación ha sido creada ni más ni menos que por la religión; una religión que si bien es cierto no esta basada en ningún hecho real, y que busca y ha buscado controlar la vida de las personas, en este caso queriendo mantener un estatus quo en cuanto al matrimonio. Una religión que además no tiene autoridad moral para rechazar ningún tipo de practica homosexual pues ya no es para nadie un secreto la gran cantidad de miembros homosexuales que existen en ella.
Hay que ser respetuosos y objetivos en este tema. Respetuosos en cuanto a las preferencias de los demás y objetivos en cuanto a las verdaderas razones, que creo no existen, para no permitir este tipo de práctica.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Marihuana

Durante la clase de Sistemas de Investigación y Razonamiento Jurídico del profesor Adonay Arrieta hicimos varios debates en los que participamos todos los alumnos de esa clase. En estos “juicios” había unos estudiantes que defendían una postura, otros la atacaban y había un tercer grupo que representaron a los jueces; quisiera destacar el empeño por parte de todos los estudiantes en esta actividad, que se demostró en la calidad de las posturas de todas las partes.
No creo que la marihuana sea más perjudicial que otras drogas permitidas en nuestra sociedad, y conozco que aún existe un debate sobre la perjudicialidad real de esta droga. La parte que apoyaba la legalización de esta hierba demostró que esta ha sido utilizada por algunos seres humanos desde los primeros años de nuestra existencia en la Tierra, y cuestiono el daño que supuestamente esta genera ya que es permitida en otros países como Holanda o Suiza.
Sin embargo la parte contraria a la legalización de la marihuana logro convencer al jurado de que esto no es conveniente para nuestra sociedad. Los jueces rechazaron la petición de la legalización de esta droga con el argumento de que lo que debemos buscar es un mayor bienestar de la sociedad costarricense, posición que comparto completamente.
Opino que la cannabis al igual que cualquier otra droga no debe ser legalizada en Costa Rica ni en ninguna parte porque indistintamente de si es o no perjudicial (opino que lo es pero no más que otras drogas permitidas), es una droga y nuestra sociedad no va a estar mejor con una droga más sino todo lo contrario; suficientes problemas tenemos ya con el alcohol y el cigarrillo. También, las personas son más útiles para la sociedad sin depender de ninguna sustancia y menos si esta atrofia sus capacidades.
Sí considero que se debe permitir el uso médico de esta droga, la parte que apoyaba la legalización expuso claramente como esta sustancia ha sido utilizada durante mucho tiempo con fines médicos. Sería insensato prohibir el consumo médico de la marihuana pues este se estaría realizando bajo un ambiente controlado en el que existiría de por medio control médico, permiso para no laborar durante el tiempo que se este bajo los efectos de esta droga, entre otros.