El rumbo que ha tomado el desarrollo del mundo ha provocado en las personas una perdida de valores muy grande. Las percepciones de cómo llevar exitosamente nuestras vidas han cambiado, erróneamente creo yo. Ya que hemos pasado de la vida simple, en la que el pilar fundamental era el AMOR; a una vida llena de complicaciones, en la que el materialismo se ha convertido en un Dios.
En la sociedad actual, junto con nuestros primeros biberones tenemos un televisor que nos va a acompañar posiblemente durante el resto de nuestras vidas. Y así poco a poco, conforme crecemos, van apareciendo más elementos que corroen nuestros valores y que nos apartan de aquel mundo simple e ideal.
Más adelante, mientras vamos creciendo, tratamos de empezar a responder la celebre pregunta que siempre nos formulan los adultos en nuestros primeros años de vida: “que quieres ser cuando seas grande?”. Y posiblemente, en gran parte de esas respuestas hay un puesto “importante”, un Mercedes Benz, una modelo por esposa, entre otros. Es sobre esas ideas de “vidas exitosas” que comenzamos a enfermarnos con estrés, egoísmo, envidia, ambición y millones de “matapalos” más; alejándonos cada vez más de una vida sencilla.
En ambas películas, tanto en “Corporaciones como en el “Abogado del Diablo”, podemos observar como es que las personas durante el camino al “éxito” obran incorrectamente y eliminan valores que los habían acompañado y que hasta en alguna ocasión defendieron fehacientemente; no importándoles de manera significativa lo que pueda ocurrir con los demás seres humanos.
Este concepto de “éxito” que yo llamaría “éxito materialista”, debe ser cambiado urgentemente, ya que esto llena de “matapalos” a las personas que lo persiguen, y también los enferma por esas vidas tan complicadas que llevan. Pero lo peor de todo radica en que no son solo estos seres humanos quienes se están destruyendo sino que también están destruyendo el mundo entero.
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